El Villarreal se impuso 2-3 a la Real Sociedad en un partido con cinco golazos. Moleiro anotó un doblete que dejó sin ilusiones en Anoeta.

El Villarreal se impuso 2-3 a la Real Sociedad en un partido vibrante con cinco golazos. El canario fue el gran protagonista con un doblete, el último en el descuento tras la épica remontada txuri-urdin, que dejó sin ilusiones en Anoeta.

Primera parte: buenas sensaciones vs efectividad

El partido arrancó con ritmo de tanteo entre dos equipos en buena forma. La Real Sociedad mostró mayor presencia inicial con Kubo generando las primeras ocasiones de peligro. Primero, un remate taponado por Rafa Marín en el minuto 13 y después con otro intento detenido por Luiz Júnior. Los locales apretaban en campo contrario y dificultaban la salida de balón del conjunto de Marcelino, pero sin encontrar premio a su dominio territorial.

Sin embargo, el Villarreal demostró su eficacia cuando en el minuto 31, Ayoze Pérez remató a bocajarro un perfecto centro de Pedraza para adelantar a los visitantes. La acción fue una jugada trenzada de manual que el ex del Betis culminó con frialdad. Antes del descanso, Aritz Elustondo tuvo el empate con un cabezazo tras falta lateral, pero la estirada de Luiz Júnior lo evitó. El 0-1 al descanso reflejaba la pegada del Submarino amarillo.

Segunda parte: aumento, igualada y gol in extremis

La segunda mitad comenzó con aviso del Villarreal: un centrochut de Pedraza obligó a Remiro a enviar el balón a córner. En la siguiente jugada llegó el segundo golpe: un resbalón de Carlos Soler propició un contragolpe que Moleiro finalizó con un zapatazo espectacular desde la frontal en el minuto 56, poniendo el 0-2 y aparentemente sentenciando el encuentro.

Pero la Real no se rindió. Cuatro minutos después, el propio Soler se redimió con un auténtico golazo: tras una recuperación de Kubo en la esquina del área, el balón le quedó en la media luna y el centrocampista, en estático, colocó el balón directamente en la escuadra izquierda para el 1-2. Anoeta rugió y el partido se abrió de par en par.

Los txuri-urdin siguieron buscando el empate con disparos de Guedes y Brais Méndez. Mientras, el Villarreal amenazaba al contraataque con intentos de Mikautadze y AkhomachSergio Francisco dio entrada al joven Gorka Carrera, máximo goleador del filial, buscando ese gol que igualara las cosas.

Cuando parecía que el tiempo se acababa, en el minuto 86 llegó el momento mágico de Ander Barrenetxea. El extremo ejecutó una falta desde la frontal del área y clavó el balón en la escuadra con un derechazo prodigioso que quitó todas las telarañas. El 2-2 desató la locura en las gradas y la Real estuvo cerca de completar la remontada cuando Goti, recién ingresado, remató un córner que se marchó muy cerca del palo.

En el minuto 94, Turrientes se convirtió en héroe momentáneo al sacar bajo palos un gol cantado de Oluwaseyi en una transición ofensiva del Villarreal. Parecía que el empate iba a ser definitivo, pero el fútbol tentenía preparado un último giro del guion.

En el minuto 95, tras un córner del Villarreal botado desde la izquierda, Aramburu despejó pero el balón quedó suelto en la frontal. Alberto Moleiro, en estado de gracia, empaló de primera con potencia y colocó el esférico en la cepa del palo corto, desatando la euforia visitante y el silencio sepulcral en Anoeta. Un golazo de Moleiro que dejó sin ilusiones en Anoeta.

Con esta victoria, el Villarreal suma su quinta victoria consecutiva en LaLiga y se sitúa momentáneamente en segunda posición, consolidando sus aspiraciones de Champions League. Para la Real Sociedad, una derrota dolorosísima que corta su racha de siete partidos sin perder, pero que deja buenas sensaciones por la reacción mostrada ante la adversidad. Como dijo Sergio Francisco tras el encuentro: «Nos va a costar digerir la derrota, pero hay un montón de cosas positivas para analizar».