Imagen: cuenta oficial de X del CF Talavera

El Real Madrid selló su clasificación para los octavos de final de la Copa del Rey tras imponerse por 2-3 al CF Talavera de la Reina en un encuentro mucho más exigente de lo que a priori se podría esperar. En un Municipal El Prado abarrotado, el conjunto blanco tuvo que emplearse a fondo para superar a un rival que compitió sin complejos, sostuvo el pulso hasta el último suspiro y rozó una gesta histórica para el conjunto talaverano. El Madrid salva los muebles ante un gran Talavera.

Dominio blanco sin premio en el arranque

Desde el inicio, el guion fue el esperado. El Real Madrid asumió el control del balón, instalándose con frecuencia en campo contrario y buscando desbordar por los costados ante un Talavera bien ordenado, replegado y solidario en el esfuerzo defensivo. El conjunto local, consciente de la diferencia de categoría y potencial, apostó por cerrar espacios interiores y salir con rapidez cuando lograba recuperar el esférico, alentado en todo momento por una afición entregada.

Durante buena parte del primer tiempo, el dominio madridista resultó estéril. Faltó ritmo en la circulación y claridad en los últimos metros, mientras el Talavera resistía con disciplina táctica y concentración.

Dos golpes antes del descanso

Cuando el descanso se encaminaba, el partido se decantó a favor del Real Madrid. En el minuto 41, una acción dentro del área tras un córner, acabó con penalti por mano a favor del Real Madrid, que Kylian Mbappé transformó con solvencia, adelantando a su equipo en un momento clave.

El golpe resultó aún más duro para el conjunto local cuando, ya en el tiempo añadido de la primera mitad, un centro lateral terminó introduciéndose en la portería talaverana tras un desafortunado despeje en propia puerta de Manu Stiepovich, estableciendo el 0-2 con el que ambos equipos se marcharon a vestuarios.

El Talavera no se rindió

Tras la reanudación, el Real Madrid mantuvo el control, pero sin la contundencia necesaria para cerrar definitivamente el encuentro. El Talavera, lejos de venirse abajo, dio un paso adelante, ajustó líneas y comenzó a creer en la posibilidad de meterse de nuevo en el partido. La intensidad local fue creciendo a medida que avanzaban los minutos, mientras los visitantes acusaban cierta falta de tensión competitiva.

Ese esfuerzo encontró recompensa en el minuto 80, cuando Nahuel Arroyo culminó una acción ofensiva con un remate certero que batió a Lunin y desató la euforia en las gradas. El 1-2 devolvió la incertidumbre al choque y obligó al Real Madrid a reaccionar en un tramo final que se intuía comprometido.

Mbappé apareció para sentenciar

La respuesta blanca no tardó en llegar. Con mayor presencia ofensiva y aprovechando los espacios dejados por un Talavera volcado, Mbappé volvió a aparecer en el minuto 88, anotando con un tiro desde fuera del área en el que el guardameta del Talavera no estuvo certero en el blocaje para firmar su doblete y colocar el 1-3 que parecía sentenciar definitivamente la eliminatoria.

Un final de infarto

No obstante, el espíritu competitivo del Talavera volvió a manifestarse en el tiempo de descuento. Tras una falta que se estrelló en la madera, Gonzalo Di Renzo aprovechó el rechace para marcar el 2-3, encendiendo de nuevo al estadio y sembrando el nerviosismo en el conjunto visitante. Los últimos minutos se jugaron prácticamente en el área madridista, con el Talavera buscando el empate con más corazón que orden.

Finalmente, el pitido final confirmó la clasificación del Real Madrid, que sufrió más de lo previsto ante un rival valiente y digno. El Talavera, pese a la eliminación, salió reforzado por su imagen, demostrando que el fútbol de Copa sigue siendo un escenario propicio para la épica y la resistencia frente a los gigantes. El Madrid salva los muebles ante un gran Talavera.