Supercampeón Barça

El FC Barcelona conquistó la Supercopa de España 2026 en Yeda tras imponerse por 3-2 al Real Madrid en un Clásico de máxima exigencia competitiva, resuelto en una final que alternó fases de control, momentos de desorden absoluto y un desenlace marcado por la resistencia azulgrana. El gran protagonista de la noche fue Raphinha, autor de dos goles y del tanto decisivo en la segunda parte. Supercampeón Barça

Desde el pitido inicial, el Barcelona mostró una propuesta más continua con balón. El equipo de Hansi Flick buscó mandar a través de la posesión, con un bloque alto y circulación rápida, tratando de fijar al Madrid en campo propio. El conjunto blanco, más reactivo en el arranque, se sostuvo desde el orden y trató de dañar con transiciones y acciones individuales, sin lograr continuidad en los primeros compases.

El Barça golpea y el partido se desata

Con el paso de los minutos, el partido fue ganando filo. El Barcelona empezó a encontrar ventajas a la espalda de la primera línea de presión madridista, mientras el Real Madrid respondía con llegadas aisladas que anticipaban un duelo abierto. El mejor momento culé tuvo premio en el minuto 36, cuando Raphinha abrió el marcador con el 1-0, culminando una acción que reflejó el dominio territorial azulgrana en ese tramo.

A partir de ese gol, la final entró en una fase de completo descontrol. El ritmo se aceleró, los espacios aparecieron y el encuentro se convirtió en un intercambio de golpes constante. En el tiempo añadido del primer acto, Vinícius firmó el 1-1 con una acción individual de enorme calidad, destrozando en la banda a izquierda a Koundé y devolviendo el equilibrio al marcador justo cuando el Barça parecía tener el partido bajo control.

Un final de primer tiempo absolutamente caótico

Lejos de estabilizarse, el choque se volvió todavía más imprevisible. Apenas unos minutos después del empate, el Barcelona volvió a adelantarse con el 2-1 de Robert Lewandowski, también en el añadido, resuelto con una finalización precisa que parecía enviar a los azulgranas al descanso con ventaja.

Sin embargo, el guion tenía reservado un último giro antes del intermedio. En ese mismo tramo de prolongación, Gonzalo García logró el 2-2 a la salida de un córner, cerrando un primer tiempo tan espectacular como caótico, con cuatro goles concentrados en apenas diez minutos y la sensación de que cualquier cosa podía ocurrir tras el descanso.

Una segunda parte más táctica y de mayor tensión

Tras el paso por vestuarios, el partido cambió de registro. El intercambio frenético dio paso a un duelo más táctico, con mayor atención a la ocupación de espacios y a la gestión emocional. Ambos equipos generaron ocasiones, con intervenciones relevantes de los guardametas, en un contexto en el que cada llegada empezaba a tener peso de título.

En ese escenario, el Barcelona encontró el golpe definitivo. En el minuto 73, Raphinha firmó el 3-2 con un disparo que terminó desviado por un Asencio antes de superar a Courtois, un matiz mínimo que resultó decisivo. El brasileño, ya autor del primer gol, volvía a aparecer en el momento clave.

Resistencia final con uno menos

El tramo final se complicó aún más para el Barça con la expulsión de Frenkie de Jong, que vio la tarjeta roja directa tras una falta sobre Kylian Mbappé, que salió al campo en el 73, justo después del tercer tanto del Barça. Con un jugador menos, el conjunto azulgrana se vio obligado a replegar y defender su ventaja ante el empuje del Real Madrid.

Los blancos volcaron el juego en campo rival, acumulando presencia ofensiva y buscando el empate hasta el último instante. En ese contexto emergió la figura de Joan García, que detuvo dos remates a bocajarro, primero a Carreras y después a Asenciodecisivo bajo palos con varias intervenciones que sostuvieron el 3-2 y permitieron al Barcelona resistir pese a la inferioridad numérica.

Un título decidido por eficacia y carácter

El pitido final certificó una victoria construida desde la pegada en momentos concretos y desde la capacidad para sobrevivir cuando el escenario se volvió adverso. El Barcelona supo adaptarse a cada fase del partido y resistir cuando ya no pudo dominar.

Raphinha, con dos goles y una actuación determinante, simbolizó esa mezcla de eficacia, personalidad y oportunismo. El Barça volvió a reinar en Arabia tras una final que hizo honor a la intensidad y al dramatismo del Clásico. Supercampeón Barça