El Real Madrid hace el ridículoJefté celebrando el segundo gol. Foto: cuenta oficial de X del Albacete

El Carlos Belmonte fue escenario de una eliminación inesperada del Real Madrid en el estreno de Arbeloa en el banquillo, superado por un Albacete serio, ordenado y muy eficaz en los momentos clave. El 3-2 final reflejó un partido con fases bien diferenciadas, en el que el conjunto blanco tuvo más balón, pero nunca logró imponer continuidad ni sensación de control, mientras que el equipo manchego supo competir desde la concentración y la lectura del partido.

Desde el inicio, el Albacete planteó un encuentro reconocible: bloque medio, líneas juntas y vigilancia constante sobre Vinicius. El Real Madrid asumió la posesión desde el primer minuto, pero lo hizo de manera horizontal, con circulación lenta y pocas rupturas que rompieran el sistema defensivo local. El Real Madrid hace el ridículo.

Dominio estéril y primeras señales de advertencia

Durante buena parte del primer tiempo, el partido se jugó en campo del Albacete, aunque sin ocasiones claras. El Madrid movía el balón de lado a lado, pero le costaba encontrar ventajas entre líneas. El Alba cerró bien los pasillos interiores y permitió centros laterales que no encontraron rematador, una dinámica que fue repitiéndose sin demasiada amenaza.

El Albacete, por su parte, no tuvo continuidad con balón, pero sí dejó señales claras de peligro cada vez que pudo avanzar metros. Buscó envíos largos, segundas jugadas y, sobre todo, acciones a balón parado, donde detectó dudas en la defensa madridista. Con el paso de los minutos, esas acciones comenzaron a generar sensación de inseguridad.

El Alba se puso por delante

El primer gol no llegó de forma aislada. Antes, el Albacete ya había forzado varios córners y faltas laterales mal defendidas por el Real Madrid, con rechaces poco claros y desajustes en la asignación de marcas. Esa tendencia terminó por penalizar al conjunto blanco.

En el minuto 42, Javi Villar remató en el primer palo un caramelito puesto desde la esquina por Lazo. El Alba se ponía por delante a balón parado.

Reacción con deja vú

El Madrid reaccionó de inmediato, no tanto desde el juego elaborado como desde la insistencia. Aceleró el ritmo, cargó más el área y buscó finalizar jugadas para provocar segundas acciones. Esa insistencia tuvo premio justo antes del descanso.

En el tiempo añadido, un córner volvió a evidenciar el desorden defensivo, esta vez del Albacete. El balón quedó suelto tras el imponente remate de Huijsen y el paradón de Lizoaín y Franco Mastantuono, atento al rebote, empujó el 1-1. El empate permitió al Madrid irse al descanso con alivio, aunque sin haber ofrecido una versión convincente.

Control sin profundidad en la segunda parte

Tras el paso por vestuarios, el guion apenas cambió. El Real Madrid acumuló más posesión y pasó más tiempo en campo rival, pero siguió sin claridad en el último tercio. El Albacete se replegó con orden, cerró espacios y defendió el área con disciplina, aceptando el dominio territorial del rival sin conceder ocasiones limpias.

El partido entró en una fase espesa, con pocas interrupciones del Alba pero sin renunciar a salir cuando podía. Cada recuperación buscaba ganar tiempo, oxígeno y metros, consciente de que el desgaste acabaría abriendo algún espacio.

El Albacete se puso por delante en el 82

Otra vez en una jugada a balón parado. Esta vez no de córner directo, sino de jugada ensayada. Córner en corto, balón a la olla que ni Asencio ni Gonzalo son capaces de despejar con contundencia y Jefté, que había entrado en la segunda parte, fusiló a un Lunin que seguramente podría haber hecho algo más.

Empuje final y misma vía

Parece que solo se podía a balón parado en el Belmonte. El Madrid volvió a recurrir a lo que mejor le funcionó durante la noche: el balón parado. Ya en el 91, un córner excepcionalmente botado por Güler, permitió a Gonzalo García cabecear el 2-2. El empate parecía conducir el partido a la prórroga.

Jefté se convirtió en héroe

Todavía había tiempo para la locura. En el 94, con el Madrid completamente volcado, el Albacete recuperó y lanzó una contra directa. Jefté atacó el espacio con ventaja y definió, de forma majestuosa, ante un impasible Lunin.

El Albacete fue más eficaz y consciente de sus recursos. El Real Madrid, con más balón, pagó su falta de contundencia y una defensa vulnerable en momentos decisivos. Una eliminación que deja señales claras y una noche que el Belmonte no olvidará. El Real Madrid hace el ridículo.