Cabreo y alivioImagen: Cuenta oficial de X del Real Madrid

El Real Madrid logró una victoria tan necesaria como angustiosa ante el Rayo Vallecano en un partido marcado por la tensión, la polémica y la preocupación médica. El encuentro, disputado este domingo en el Estadio Santiago Bernabéu, dejó un sabor a alivio más que a celebración en la afición blanca, consciente de que el triunfo llegó al límite y con un alto peaje: la lesión de Jude Bellingham. Cabreo y alivio

El ambiente ya venía cargado antes del pitido inicial. La reciente derrota europea ante el Benfica había sembrado dudas y el Bernabéu, exigente como pocos, aguardaba respuestas. El Rayo, bien organizado y sin complejos, planteó desde el inicio un partido incómodo, presionando arriba y evitando que el Madrid encontrara continuidad en la circulación.

La lesión de Bellingham, un golpe anímico

Apenas transcurridos diez minutos de partido, Jude Bellingham tuvo que abandonar el terreno de juego tras sentir un fuerte pinchazo en el muslo izquierdo en una acción sin contacto. El inglés se marchó visiblemente afectado, entre gestos de dolor y frustración, dejando un silencio inquietante en el estadio.

Tras las primeras exploraciones, al jugador inglés se le ha deyectado una lesión en el músculo semitendinoso de la pierna izquierda. El tiempo de baja rondará el mes, lo que supone que Bellingham se pierde la eliminatoria ante el Benfica.

Vinícius rompe el equilibrio

El Real Madrid logró adelantarse en el minuto 15 gracias a una acción individual de enorme calidad de Vinícius Jr. El brasileño recibió en el perfil izquierdo, encaró a su par y, tras un recorte seco hacia dentro, sacó un disparo preciso que se coló ajustado al palo largo. Un gol que premió la insistencia blanca y que liberó momentáneamente la tensión en la grada.

El tanto no cambió el guion del encuentro. El Rayo mantuvo su plan, cerrando líneas y buscando transiciones rápidas, mientras el Madrid dominaba la posesión sin excesiva profundidad. La salida prematura de Bellingham alteró además el equilibrio del centro del campo, obligando a reajustes que se notaron en la fluidez ofensiva.

El Rayo castiga tras el descanso

La segunda parte comenzó de la peor manera posible para los locales. En el minuto 49, el Rayo Vallecano aprovechó una desconexión defensiva para igualar el marcador. Jorge de Frutos culminó una rápida transición con un remate en el que le comió la tostada a Tchouaméni dentro del área, silenciando de nuevo al Bernabéu.

El empate dio alas al conjunto vallecano, que durante varios minutos fue capaz de sostener el pulso y reducir al Real Madrid a ataques más emocionales que estructurados. El equipo blanco empujó, pero con precipitación, dependiendo en exceso de acciones individuales. El Rayo tuvo que aguantar casi 20 minutos con uno menos tras la expulsión de Pathé Ciss tras una entrada criminal a Ceballos. Fue en el 80, pero añadieron 9.

Un penalti eterno decide el partido

Cuando el empate parecía definitivo, el partido se precipitó hacia un desenlace dramático. En el minuto 99, tras un error de cálculo de Mendy a la hora de despejar, el colegiado señaló penalti a favor del Real Madrid tras la caída de Brahim. Una decisión discutida que encendió el debate, pero que resultó decisiva.

Kylian Mbappé asumió la responsabilidad desde los once metros y no falló. Su lanzamiento, potente y ajustado, desató la euforia contenida del estadio y permitió al Real Madrid rescatar tres puntos vitales para mantenerse en la pelea por el liderato.

Más alivio que fútbol

El pitido final confirmó una victoria que sabe más a alivio que a convicción. El Real Madrid cumplió con el resultado, pero dejó sensaciones irregulares, con dificultades para controlar el juego y una dependencia creciente de acciones puntuales. El Rayo Vallecano, serio y valiente, mereció más premio por su planteamiento.

El triunfo mantiene a los blancos vivos en LaLiga, pero la lesión de Bellingham y el desarrollo del partido refuerzan la sensación de que el equipo sigue transitando sobre una línea demasiado fina. Ganó el Real Madrid, sí, pero lo hizo de penalti y en el último segundo. Cabreo y alivio.