El Real Madrid volvió a demostrar que en la Champions League se transforma. No hay rival que le venga grande, sea cual sea su momento de forma. El conjunto blanco pasó por encima del Manchester City con un ejercicio de eficacia en la primera parte y concentración en la segunda. Dentro de seis días en Manchester, si el Madrid está la mitad de bien que hoy y no comete errores, tendrá el billete sellado hacia los cuartos. Pero eso será otra historia. Valverde destroza al City en una noche memorable.
Buen arranque del City
El conjunto de Guardiola empezó como se presuponía. Fiel a su estilo de juego, el City empezó controlando el balón gracias a un Rodri que daba sentido a todos y cada uno de los balones que pasaban por sus botas. Cuando el centrocampista español daba el pase hacia delante y encontraba a Bernardo Silva entre líneas, el City activaba a Doku. El belga fue un dolor de cabeza para Trent durante todo el partido. Pero el lateral inglés no estaba solo. Contaba con la inestimable ayuda del omnipresente Valverde. Incluso en alguna jugada llegaron a ser tres los jugadores que cubrían al belga.
Aún así, Doku logró marcharse en tres ocasiones y acabó poniendo buenos centros que no encontraban rematador. En circunstancias normales Haaland hubiera embocado los tres centros de Doku, prácticamente idénticos. Pero el noruego, cuando pisa el Bernabéu, se acongoja y mete menos miedo.
Tras 15 minutos de arreón mancuniano, Valverde abrió las puertas del manicomio. Tanto loco suelto acabó llevándose por delante a un Guardiola que volvió a caer en la misma trampa de todos los años en Chamartín. Este año fue bañado por un entrenador al que se le ha ninguneado mucho, como es Álvaro Arbeloa.
Lo de Valverde es brutal
Mucha gente ha criticado a Valverde esta temporada. Que si la actitud, que si no quiere jugar, que si no se deja la piel, que si le estaba haciendo la cama a Xabi Alonso… Un sinfín de sandeces verbalizadas por gente que no conoce a Fede. El uruguayo es puro carácter, puro derroche, pura pasión y puro madridismo.
Esta noche en el césped del Bernabéu parecía haber 22 Valverdes sobre el terreno de juego. Aparecía por todos lados. Ayudas a Trent, apoyo en el medio, entre central y lateral y ejerciendo como un puñal en la banda derecha.
El primer gol no es casualidad ni suerte. El Madrid llevaba todo el partido intentando hacer esa jugada. Viendo que de saque directo no era posible y que las segundas jugadas tras la peinada de Valverde se las estaba quedando el City, el Madrid movió el árbol. Sacó en corto y, cuando hubo un desajuste en las marcas, Courtois puso una pelota perfecta para la carrera de Valverde. El uruguayo le comió la tostada a O´Reilly y, tras zafarse de Donnarumma, puso el primero en el minuto 20.
El uruguayo sentenció en la primera parte
En ese momento se desató la locura. El gol le sentó muy mal al City, que ya no conseguía acercar el peligro a su banda izquierda.
En el minuto 27, Vinicus intentó un pase entre líneas. Tras tocar en Ruben Días, el balón le llegó a Valverde en posición de 9. Con un zurdazo cruzado hizo imposible la estirada del arquero italiano del City. 2-0 y una superioridad aplastante del Madrid durante esos diez minutos.
El tercero ya es harina de otro costal. Otra vez Valverde. Otra vez apareciendo en posición de delantero centro y anotando un gol que atesora una calidad técnica fuera de concurso. Picadita de Brahim dentro del área. Sombrerito de Valverde sobre Guéhi en el área pequeña. Sin dejarla caer fusila a un Donnarumma que estaba vendido. 3-0 en un abrir y cerrar de ojos.
El Madrid pudo sentenciar en la segunda parte… y susto
Lejos de relajarse, el Madrid jugó una muy buena segunda parte. No dejó transiciones del City. Fran García, que salió por el lesionado Mendy, controló muy bien a Semenyo por la banda derecha. El Madrid las tuvo para sentenciar.
Primero con un penalti provocado por Vinicius, en el que Donnarumma le atropella. Pero el lanzamiento del brasileño, con “paradinha” incluida, fue detenido por el gigante italiano. El Madrid lo siguió intentando y tuvo otra clarísima en los pies de Vini. El brasileño realizó su jugada marca de la casa, pero el disparo con la derecha se desvió por muy poco.
El susto invadió el cuerpo de los aficionados blancos cuando Thiago, que cuajó un partido de mucha personalidad y salió ovacionado, se jugó un recorte en el punto de penalti. La jugada acabó con un remate casi involuntario de O´Reilly y un paradón de reflejos con la pierna derecha de Courtois. Por lo demás, el Madrid controló muy bien la segunda parte y se lleva una renta que debería ser suficiente al Etihad.

