Julián Álvarez celebrando su golazo. FOTO: Atlético de Madrid

El Atleti araña primero en Barcelona para coger una renta que los acerca a semis. Barcelona y Atlético de Madrid se enfrentaban en la ida de los cuartos de final de la UEFA Champions League en el Camp Nou. Un estadio en el que los azulgranas vencieron todos sus partidos desde su vuelta en noviembre. Este duelo suponía el segundo de la trilogía en en el que catalanes y madrileños se veían las caras, y el primero para dictaminar quién continuaba vivo en Europa. La sentencia del campeonato doméstico por parte de los de Hansi Flick permitía a los locales afrontar sin riesgos este choque. Por su parte, las rotaciones de Simeone en liga permitían al argentino disponer de una superioridad física.

Un minuto fatídico para el Barcelona

La ilusión se notó en un arranque de partido en el que no se dejaron nada. Marcus Rashford aprovechó en los primeros minutos los espacios libres por la banda izquierda para crear peligro, pero Juan Musso repelió todos sus intentos. A pesar de las ganas locales, los del Cholo dominó con balón, logrando una salida de balón limpia para acabar con la presión alta.

En una de estas salidas, llegó la primera ocasión clara del partido para los colchoneros. Por la banda derecha, Julián Álvarez se deshizo a su antojo de Gerard Martín para adentrarse en el área. Cuando se dispuso a fusilar a la portería de Joan García, le faltó el equilibrio necesario para apuntar y su remate lo detuvo sin problemas el guardameta de Sallent.

El conjunto visitante continuó con la posesión de la pelota durante el primer cuarto de hora. A partir de este momento, el Barcelona mostró su verticalidad para avisar seriamente al Atleti. En el minuto 17, Pedri ejecutó un pase perfecto entre líneas a Lamine Yamal. El extremo de Rocafonda vio solo a Rashford para que el inglés anotase el gol a placer. Sin embargo, el tanto lo anuló el asistente por fuera de juego del extremo español. Aunque el gol no subió al marcador, la confianza de los azulgranas creció drásticamente.

Pese a que los atléticos aguantaban sin aparentes problemas los envites del Barça, se presentó un obstáculo dramático para Simeone en el 26. En un centro de Koundé, Dávid Hancko aterrizó mal de un salto y sufrió una fuerte torsión en su tobillo. Una lesión que hacía saltar las alarmas médicas por la importancia del eslovaco en la zaga. Esto obligó al entrenador argentino a retirarlo por Pubill, suplicando que la lesión sea lo más leve posible después de salir del estadio en muletas.

El transcurso de la eliminatoria tomó un giro radical en el minuto 41. En una gran jugada de Julián Álvarez, la Araña encontró a Giuliano con un pase en largo para plantarse mano a mano. No obstante, antes de que Simeone controlase el balón, Cubarsí lo derribó por detrás, siendo el defensa de Estanyol el último defensor. Aunque parecía que el árbitro lo iba a expulsar, Kovacs le sacó la tarjeta amarilla ante la incredulidad de los rojiblancos. Rápidamente, el VAR instó al rumano a que acudiese al monitor para que revisase nuevamente la acción para reconsiderar su decisión. Tras un par de minutos, el árbitro decidió cambiar la tarjeta amarilla por la roja que dejaba al Barcelona con 10 a falta de más de la mitad del partido por delante.

Con esta acción, los fantasmas del pasado volvieron a aparecer sobre los culés. El mismo colegiado que expulsó a Araujo hace dos temporadas contra el PSG expulsaba a Cubarsí en una falta clarísima y peligrosa para las botas de Julián Álvarez. Dicho y hecho, la Araña se preparó y realizó un lanzamiento de falta imparable que silenció el Camp Nou. La ventaja en el marcador acompañaba a la superioridad numérica que disponía a favor los colchoneros para la segunda parte.

El Atleti controló y Sorloth sentenció

Flick sorprendió a todos antes de la segunda parte. Después de quedarse con uno menos, el alemán se vio obligado a reajustar el equipo, pero nadie se esperaba que uno de los sacrificados fuese Pedri. Con la salida del canario y Lewandowski, el Barcelona se encomendaba a la magia de Lamine Yamal para tener alguna oportunidad. Aunque el inicio visitante dejó opciones a las posibilidades azulgranas, la entrada de Baena y Sorloth al campo permitió mayor control rojiblanco sobre el terreno de juego.

A pesar de esto, el Atlético de Madrid estuvo a punto de tirar por tierra la ventaja en una acción surrealista. En un saque de puerta colchonero, Musso dio un pase con el pie a Marc Pubill, quien entendió que él sería el encargado de sacar. Por tanto, el de Tarrasa cogió la pelota con la mano provocando que los culés pidiesen penalti al entender que el argentino ya había sacado. Para fortuna rojiblanca, el colegiado interpretó la acción de la misma forma que Pubill y no hizo caso a los reproches locales.

La sentencia del partido no tardó porque en el minuto 70 los colchoneros combinaron a la perfección. Álex Baena contemporizó para dar un pase a Matteo Ruggeri. El italiano se plantó en banda izquierda para poner un centro preciso al área donde Alexander Sorloth superó a Gerard Martín. El remate a bocajarro del delantero noruego fue lo suficientemente bueno para batir a Joan García y anotar el 0 a 2.

En el tramo final del partido, el Barcelona intentó recortar distancias, pensando en la posible remontada en el Metropolitano el próximo martes. Sin embargo, la seguridad de Juan Musso en portería y las constantes ayudas defensivas rojiblancas a la hora que Lamine se iba de algún defensor dejó seca la artillería azulgrana. Por tanto, el partido finalizó con este 0 a 2 que acerca a los madrileños a su primera semifinal en Champions desde 2017. Una clasificación que tendrá que materializarse el martes en un Metropolitano que se espera lleno.

Antes, ambos conjuntos tienen jornada liguera este sábado. Una jornada retro en la que sus mentes no estarán puestas sobre estos partidos. El Atlético de Madrid visita el Ramón Sánchez Pizjuán contra el Sevilla. Por su parte, el Barça recibirá en el Camp Nou al Espanyol en el, siempre caliente, derbi de la ciudad condal.