El Atlético de Madrid logró un respiro en su temporada al imponerse 2-0 al Villarreal en el Riyadh Air Metropolitano, en un partido trabajado y cargado de significado para un equipo que arrancó el curso con dudas. Con esta victoria, los rojiblancos rompen una racha de tres partidos sin ganar y demuestran que pueden ser contundentes cuando su plan se ejecuta.
La presión alta rojiblanca permitió adelantarse en el marcador
Desde el inicio, el Atlético salió con determinación. A los nueve minutos, tras una presión alta que obligó a un error defensivo del Villarreal, Julián Álvarez robó cerca del área y, con un pase de tacón muy inteligente, dejó el balón a Pablo Barrios, que definió con clase para abrir el marcador. El tanto de Barrios fue un premio a la intensidad local, que presionó con ganas y buscó generar peligro desde el primer momento.
El Villarreal trató de reaccionar y el equipo de Marcelino creó ciertas amenazas con transiciones rápidas y cambios de ritmo. Uno de los momentos más peligrosos llegó poco antes del descanso, cuando Nicolás Pepe lanzó una falta directa que se estrelló en el larguero, provocando que el Atlético de Madrid no aflojara para sacar los tres puntos.
Debut soñado para Nico con un gol que sentencia el encuentro
En la segunda parte, el Atlético fue más decisivo. Al poco de empezar, Nico González aprovechó un centro preciso desde la banda derecha de Marcos Llorente para rematar con potencia y poner el 2-0. Ese gol dio tranquilidad a los locales y les permitió manejar el partido con más control, aunque el Villarreal no bajó los brazos y siguió buscando la manera de meterse en el partido. Los colchoneros se mostraron sólidos atrás en los últimos minutos.
El equipo rojiblanco defendió con orden y cerró finalmente un triunfo que era necesario para subir el ánimo. Más allá del resultado, la victoria supone un golpe de confianza para el Atlético, que necesitaba reafirmarse tras un arranque difícil. Además, el rendimiento colectivo invita al optimismo. Si bien quedan muchas jornadas por delante, esta victoria marca un punto de inflexión.

