Los jugadores colchoneros celebran la victoria en casa. Foto: Álex Ortiz (Propias).

El Atlético de Madrid firmó una noche redonda en Champions League tras golear en el Metropolitano al Eintracht Frankfurt para sumar su primera victoria en la competición europea.

Una goleada que ayuda a asentar las sensaciones positivas

El dominio rojiblanco fue evidente desde el arranque. Apenas en el minuto 4, Giacomo Raspadori, muy activo en su debut goleador con la camiseta colchonera, remató dentro del área pequeña tras un rechace para poner el 1‑0. A partir de ahí, el Atlético impuso su ritmo con profundidad por las bandas y un fútbol fluido con un centro del campo en el que Pablo Barrios se mostró muy liberado para buscar pases verticales.

En el minuto 33, Robin Le Normand amplió la ventaja tras un córner mal defendido por la zaga alemana que remató el internacional español en el segundo palo. Y en el descuento de la primera parte, llegó un momento histórico. Julián Álvarez abrió desde la banda izquierda y encontró a Antoine Griezmann, que con un remate raso sentenció el 3‑0. El tanto supuso el gol número 200 del francés con la camiseta del Atlético, un hito histórico celebrado con una camiseta conmemorativa que lució con la cifra goleadora cosechada.

Tras el descanso, el Eintracht intentó reaccionar y Burkardt recortó distancias en el 57 con un disparo que superó a Oblak, poniendo un 3 a 1 que obligaba al Atleti a no relajarse. Sin embargo, la respuesta del Atlético fue inmediata. En el minuto 70, Giuliano Simeone cabeceó al fondo de la red un córner botado por Julián Álvarez, regresando la tranquilidad al Metropolitano. Para cerrar la goleada, en el 82, la Araña transformó un penalti por mano a lo panenka.

El Atlético demostró que, cuando quiere, puede dominar con múltiples fuentes de gol en un festín anotador colectivo. Una victoria que sirvió como bálsamo tras la derrota en Anfield, en la que además se consigue una diferencia de goles bastante positiva.