El domingo 7 de diciembre de 2025, en la jornada 17 de la temporada de LaLiga Hypermotion, el Leganés recibió al Córdoba C.F. en el Ontime Butarque. El partido concluyó con empate a cero. En un momento delicado para el equipo madrileño tras la destitución de su entrenador y con numerosas bajas por sanciones o molestias físicas, la plantilla sufrió una remodelación forzada. En ese contexto, el técnico dio la oportunidad de debutar en liga a dos canteranos: Djibril Gueye, que salió de inicio en el centro de la defensa, y Marcos Leiva, que entró muy pronto como suplente tras la lesión de Sebastián Figueredo en el minuto 9.
Los dos jóvenes tuvieron su bautismo de la segunda división del fútbol español en una situación de alto riesgo para su club. Este tipo de decisiones habla muy bien de la confianza depositada en la cantera pepinera, pero también de la urgencia del club.
Dos rostros distintos de una apuesta joven
Gueye, defensa central de 19 años, ya había debutado oficialmente con el primer equipo en Copa del Rey el 29 de octubre de 2025, jugando los 90 minutos ante el C.D. Azuaga. Su buen rendimiento, físico, posicionamiento y confianza atrás convenció al club. Recientemente renovó su contrato hasta 2029, un gesto claro de apuesta por su potencial a largo plazo. Aun así, jugar en liga supone un paso adelante importante para el joven. El ritmo, la competitividad y la exigencia táctica en Segunda División son mayores que en un primer partido de Copa contra un rival modesto. Que Gueye entrara de inicio en un partido tan tenso dice mucho de la fe del cuerpo técnico en su capacidad de adaptación. En este sentido, su debut en liga simboliza una transición, la de dejar de ser promesa y empezar a competir por un puesto de forma real.
Marcos Leiva, mediocentro (o jugador de creación/recuperación, según necesidades), de 20 años, formado en la cantera del Leganés, fue la sorpresa del partido al entrar en el minuto 9 tras la lesión de Figueredo. Aunque su participación fue breve y con la carga de presión añadida de salir tan pronto, su debut en liga es significativo. No muchos canteranos obtienen esa ocasión en circunstancias tan exigentes. Es un acto de responsabilidad del club, confiar en jóvenes de la casa cuando la situación obliga. Para Leiva, esta experiencia es más que un simple número, es una prueba real de adaptarse al fútbol profesional, de competir bajo presión y de demostrar que puede formar parte de la plantilla más allá del filial.
Lo que representa para el Leganés
El partido ante Córdoba terminó sin goles y con escasas ocasiones. Tras el choque, el técnico del Leganés, Igor Oca, reconoció que la actuación de los canteranos fue positiva: “Gueye y Leiva han aportado, estamos contentos”. Ese respaldo público tiene peso; implica que, a pesar de las circunstancias, el club no desaprovechará oportunidades de dar minutos a quienes vienen desde abajo. Y con un contrato largo para Gueye, tiene sentido, es una apuesta de presente y futuro.
Para un club con problemas defensivos y necesidad de músculo joven, esto puede marcar un cambio en la política deportiva. Dar más oportunidades a la cantera, no por obligación exclusivamente, sino como estrategia real de reforzamiento. En definitiva, el debut en liga de Djibril Gueye y Marcos Leiva no es sólo anecdótico, sino una señal clara de que el Leganés, en un momento complicado, está dispuesto a respaldar su cantera. Para Gueye, confirma que su estreno en Copa no fue un experimento y que está preparado para competir en Segunda. Para Leiva, supone la primera prueba seria del camino hacia el primer equipo. En medio de la incertidumbre, la juventud puede convertirse en una baza y quién sabe si una solución para el proyecto pepinero.

