Al Madrid lo llevan los demoniosFoto: Cuenta oficial de X del RCD Mallorca

El RCD Mallorca se llevó un triunfo de muchísimo valor ante el Real Madrid en Son Moix, en un partido muy trabajado por los de Demichelis, que supieron llevar el encuentro exactamente al terreno que les convenía. El conjunto blanco, que dice adiós a gran parte de sus opciones ligueras, tuvo más balón y más presencia en campo rival, pero le faltó claridad, ritmo y, sobre todo, contundencia en las áreas.

El guion fue bastante claro desde el inicio: el Madrid monopolizando la posesión y el Mallorca cómodo en un bloque medio-bajo, muy junto, cerrando pasillos interiores y obligando al rival a jugar por fuera. Cada intento del Madrid de progresar por dentro encontraba ayudas constantes, con los mediocentros y centrales muy atentos a cualquier recepción entre líneas. Al Madrid lo llevan los demonios

Mucho balón, poco daño

El Madrid arrancó con intención, tratando de mover rápido y de generar ventajas en banda, especialmente por el lado de Mbappé, que fue el más activo en el primer tramo. Atacó bien la espalda y generó alguna situación peligrosa, pero se topó con un Leo Román muy firme, bien colocado y seguro en las intervenciones.

Sin embargo, con el paso de los minutos, el dominio del Madrid fue perdiendo profundidad. Circulaba, sí, pero a un ritmo que permitía al Mallorca replegarse y mantener siempre la estructura. Faltaba ese punto de pausa en tres cuartos para encontrar el pase definitivo o, directamente, más movilidad por dentro para desordenar al bloque local.

El Mallorca, por su parte, tenía muy claro su plan: recuperar y salir rápido. Buscaba de forma directa a Muriqi, que fijaba a los centrales y permitía ganar segundas jugadas. No generaba mucho volumen ofensivo, pero sí conseguía incomodar y, sobre todo, evitar que el partido se jugara únicamente en su área.

Morlanes castiga el desajuste

Cuando el partido parecía encaminado al 0-0 al descanso, en el minuto 41 llegó el primer golpe. Maffeo encontró una autopista por la banda izquierda, ni Güler ni Carreras pusieron oposición al lateral hispano-argentino del conjunto bermellón que la puso al punto de penalti donde entró en segunda línea Manu Morlanes, libre de marca tras la dimisión de Camavinga en el repliegue defensivo, y batió a Lunin.

El gol reflejaba bastante bien lo que estaba pasando: el Mallorca necesitaba muy poco para hacer daño, mientras que el Madrid, pese a tener más balón, no terminaba de concretar. Además, el tanto reforzó todavía más la idea del conjunto local, que se fue al descanso con ventaja y el escenario perfecto para su plan de partido.

Empuje sin claridad tras el descanso

En la segunda parte, el Madrid dio un paso adelante en cuanto a intensidad. Adelantó líneas, acumuló más gente por dentro y empezó a jugar más tiempo en campo rival. Pero, de nuevo, la sensación era la misma: mucho empuje, pero poca claridad.

El Mallorca defendía muy bien el área. Los centrales dominaban el juego aéreo, los laterales cerraban bien por dentro y el equipo en general estaba muy ordenado. Cada centro lateral del Madrid encontraba respuesta, y los rechaces solían caer del lado local.

El problema del Madrid no era tanto llegar como cómo llegar. Muchas acciones acababan en centros previsibles o en disparos lejanos sin demasiada ventaja. Además, cada pérdida mal gestionada abría la puerta a una transición peligrosa del Mallorca.

Militão aparece en el momento justo

Cuando el partido entraba en su tramo final y el Mallorca empezaba a ver el objetivo cerca, llegó el empate. En una acción a balón parado, Militão, que reaparecía tras mucho tiempo de lesión, conectó un buen cabezazo para el 1-1 en el 88.

El gol cambió el contexto. El Madrid se vino arriba, aumentó el ritmo y el partido se rompió. Empezaron a aparecer más espacios, más idas y vueltas, algo que hasta entonces el Mallorca había evitado con su orden defensivo.

Un final abierto que cae del lado local

Con el empate, el Madrid se lanzó claramente a por la victoria. Adelantó líneas y asumió riesgos, dejando espacios a la espalda. Y ahí el Mallorca supo leer perfectamente el momento.

Ya en el descuento, en una falta botada desde campo propio, el equipo bermellón encontró al Madrid desajustado. Muriqi, que había sido una referencia constante durante todo el partido, culminó la jugada con acierto para hacer el 2-1 definitivo.

Fue una acción muy representativa: recuperación, salida directa y aprovechamiento del espacio. Justo lo que había planteado el Mallorca desde el inicio.

Próxima jornada

El Real Madrid jugará la ida de los cuartos de Champions contra el Bayern de Múnich el martes 7 de abril a las 21:00. En lo que se refiere al Campeonato Nacional de Liga, el Madrid recibirá en el Bernabéu al Girona el próximo viernes 10 abril a las 21:00 horas.

Por su parte, el Mallorca, que toma aire y sale del descenso en detrimento del Elche, recibirá al Rayo Vallecano el próximo domingo 12 de abril a las 16:15.

Al Madrid lo llevan los demonios… y la liga se escapa.