Hasta aquí llegó el eterno duelo Real Madrid-Benfica. En un mes se han jugado tres partidos entre estos dos equipos y entre el segundo y el tercero se habló más de Mourinho, Prestianni y Vinicius que de fútbol. Al final la lógica se impuso y el Madrid da carpetazo a la trilogía con el Benfica, a la espera de rival en octavos que, por cierto, podría ser otro portugués y lisboeta como el Sporting Clube. El Madrid entierra al Benfica y pasa a octavos.
El Benfica salió con más ímpetu
Hay que reconocer que al equipo portugués no le intimidó el Bernabéu. Seguramente gran culpa de eso tendrá Mourinho como gran conocedor de la casa blanca. El Benfica salió a presionar muy alto para obligar al Real Madrid a pegar pelotazos buscando a Gonzalo, que no pudo ganar ninguna por arriba ante dos tallos como Otamendi y Tomás Araujo.
El Benfica empezó a hacer daño por la banda izquierda de su ataque con Schjelderup ante el latifundio defensivo que dejaba de vez en cuando Trent en su lateral. Alguna pérdida e imprecisión en la salida de balón por parte del Real Madrid comenzaba a generar «runrun» en el Bernabéu, que veía como su equipo salía, un día más, con la caraja.
Rafa Silva silenció al Bernabéu
Curiosamente el gol del Benfica llegó tras un ataque por la banda derecha, donde Dedic y Richard Ríos también llevaban peligro. En el minuto 14, Pavlidis puso un centro al corazón del área pequeña que bien pudo introducírselo en propia meta Asencio pero Courtois realizó una parada de puro reflejos y el rechace le cayó a Rafa Silva que batió a puerta vacía para poner el 0-1.
Reaccionó rápido el Real Madrid
Cuando parecía que el Madrid iba a seguir sufriendo dado que el Benfica se había puesto por delante y seguiría apretando, el Madrid empató el partido para bajar el suflé lisboeta. Una internada de Valverde por la banda, que puso un pase atrás a la frontal del área donde apareció Tchouaméni, MVP del partido, para colocarla con la derecha al palo izquierdo de Trubin haciendo inútil la estirada del ucraniano.
Gol anulado a Güler y parada salvadora de Courtois
Tras el gol del Madrid el partido siguió siendo un intercambio de golpes sin un dominador claro. En el minuto 32, el Madrid pudo ponerse por delante tras el gol de Arda Güler, que fue anulado posteriormente por el VAR tras el fuera de juego de Gonzalo, que sí interviene en la jugada de forma clara evitando el despeje de Otamendi.
Tras ello, en el 38, Courtois volvió a dejar una parada antológica. Ya estamos acostumbrados. Un disparo de Ríos desde fuera del área, con poco vuelo y escorado a la izquierda, que repeló Courtois de manera magistral utilizando la técnica «sweep the leg» como él mismo reconoció ante la prensa después del partido.
Segunda parte más controlada por el Madrid y llegó la sentencia
En la segunda parte el Benfica no salió tan fuerte como en la primera. El Madrid controló algo más el juego. El despliegue físico del Benfica durante la primera parte les empezó a pasar factura. Cierto es que el resultado era corto y el Madrid no daba síntomas de tener el partido controlado.
Aun así, Arbeloa no hizo cambios hasta el 77 y propiciados por el tremendo choque entre Asencio y Camavinga en el que el central canario tuvo que salir en camilla y con un collarín. Por cierto, se confirma que Camavinga es de goma ya que se levantó como si nada tras tremendo costalazo cayendo a plomo sobre el verde.
Salieron Mastantuono y Alaba en el 77 y en el 80, el Madrid sentenciaba la eliminatoria. Una recuperación en medio campo, Valverde puso a correr a Vini y este, delante del campeón del mundo Otamendi, metió el interior de su bota derecha con suma delicadeza al palo largo para poner el 2-1. Y bailó, claro que bailó.
En ese momento y a pesar de que el árbitro añadió 9 minutos, justificadísimos por el tiempo que se estuvo atendiendo a Asencio, ambos equipos firmaron el armisticio. Arbeloa sacó una hornada de canteranos que pudieron disfrutar de quince minutos jugando la Champions en el Bernabéu.
Sporting Clube o City
Estos son los dos equipos que pueden tocarle al Madrid en octavos. O volver al Lisboa, en este caso para enfrentarse a «os leões», o reeditar, una vez más, el nuevo Clásico europeo enfrentándose al Manchester City de Josep Guardiola i Sala. El Madrid entierra al Benfica y pasa a octavos.

