Los protagonistas posan antes de la final de la Copa del Rey. FOTO: Atlético de Madrid

Llego uno de los momentos más ilusionantes y hermosos de la temporada futbolística: la final de la Copa del Rey. Tras un camino largo, Atlético de Madrid y Real Sociedad se citan en La Cartuja para disputar la final de esta competición. Los colchoneros se presentan en esta final después de superar hace cuatro días al Barcelona para llegar a las semis de Champions. Una final copera que buscan protagonizar los del Cholo Simeone 13 años después de que Gabi levantase el título en el Bernabéu a manos del rey emérito. Los donostiarras se han transformado en este inicio de 2026 para llegar a esta final. El efecto Matarazzo ha reconvertido a un equipo que intentará ganar la Copa cinco años después.

La ilusión como punto de partida para una plantilla ambiciosa

En plena resaca europea, el Atleti comenzó a preparar la final con la plantilla al completo, a excepción de Giménez por lesión y con la duda de Hancko. A pesar de la situación idílica en Champions, el club es consciente de la oportunidad única que se presenta en Sevilla este sábado. Tras una edición copera sobresaliente, los rojiblancos han llegado a su primera final desde 2013. Un camino que comenzó en el Estadio Balear cuando, a finales de 2025, un gran Musso evitó la sorpresa del Atlético Baleares.

Posteriormente, Griezmann eliminó la ilusión deportivista en Riazor con un golazo de falta en el tramo final de la eliminatoria. La cuesta se hizo más empinada con la visita de los madrileños al estadio de la final para medirse al Betis. Sin embargo, el estreno ideal de Lookman humilló a los béticos para que, con un 0 a 5 extraordinario, los de Simeone disputasen su tercera semifinal copera consecutiva. Unas semis que el destino deparó con el Barcelona. A pesar de la dificultad, el gran partido de ida con un 4 a 0 decidió una eliminatoria que se sufrió en el Camp Nou.

Tras aterrizar a la capital andaluza toda la plantilla madrileña en la mañana de este viernes, el conjunto se concentró en el hotel hasta la rueda de prensa previa y el entrenamiento posterior. En la comparecencia, Antoine Griezmann acompañó al entrenador argentino. El delantero francés es el gran protagonista de esta final que podría ser su última en Europa tras anunciar su marcha a Orlando. Una final especial para el principito debido a que se enfrenta al club que apostó por él cuando era pequeño.

En cuanto a los ensayos, Simeone ha escondido sus cartas, aunque se presupone que el once inicial se parecerá bastante al del martes. La presencia de Musso en portería es segura tras su gran rendimiento en la competición y en aquellos partidos en los que Oblak no ha estado disponible.

Matarazzo aspira a la Copa de la resurrección

A finales de año, un entrenador de Nueva Jersey con ascendencia italiana tomó las riendas de una Real Sociedad en crisis para intentar salvar la temporada. El experimento de Sergio Francisco como sustituto de la era de Imanol Alguacil fracasó, pero esto cambió drásticamente con Rino en el banquillo txuriurdin. Precisamente, su debut contra el Atlético de Madrid en Anoeta fue el fiel reflejo de lo que se conseguiría meses después.

Esto es así debido a que durante estos meses al frente de los donostiarras, el equipo solo ha perdido tres partidos, uno de ellos contra los colchoneros en Madrid después de la resaca de las semis coperas. En un camino con muchas piedras, los vascos superaron a Osasuna en Anoeta en la tanda de penaltis para mostrarse como aspirante. En cuartos de final, la Real remontó en Mendizorroza al Alavés para llegar a unas semifinales con el derbi vasco como morbo. Tras superar en la ida y en la vuelta al Athletic Club, los de San Sebastián se consolidaron como merecidos finalistas.

Después de conseguir esta clasificación, la Real Sociedad reservó los esfuerzos para esta final ilusionante. Sin embargo, los donostiarras presentan una baja sensible con la lesión de Álvaro Odriozola. A pesar de disponer de casi toda la plantilla, Rino Matarazzo tiene algunas dudas como en la portería. Unai Marrero y Álex Remiro luchan por una plaza importante en el once inicial. La otra duda importante en la alineación txuriudin aparece en la banda derecha del ataque. Barrenetxea y Kubo podrían acompañar a Guedes y Oyarzabal en el frente del ataque vasco.

Una final de Copa que arbitrará Javier Alberola Rojas, acompañado de Jorge Figueroa Vázquez en el VAR. Esta final medirá la ilusión y las ganas de dos equipos que se dejarán la vida ante casi 70 mil personas por levantar el primer título prestigioso de la temporada.