La Real Sociedad se convirtió en campeona de la Copa del Rey. FOTO: RFEF

Unai Marrero se convirtió en héroe inesperado en La Cartuja para que la Real Sociedad conquistase su cuarta Copa del Rey. Atlético de Madrid y Real Sociedad se medían en la final de la Copa del Rey en La Cartuja. En un día festivo en Sevilla, ambos clubes buscaban levantar el título tras un largo camino. Los colchoneros intentaban consagrar su gran temporada y ganar la Copa trece años después. Por su parte, los guipuzcoanos querían repetir la historia de 1987 para volver a salir campeón cinco años después.

La Real sorprendió en la primera mitad

Con un ambiente ilusionante, el Estadio de La Cartuja dio el pistoletazo de salida a una final para el recuerdo. Sin apenas tiempo para digerir la previa, la Real Sociedad hizo historia. En trece segundos, los de Rino Matarazzo abrieron el marcador. Tras un fallo en el salto de Giuliano, Guedes logró poner un centro a Barrenetxea. El internacional español ganó en el salto a Ruggeri para batir a Musso y anotar el gol más rápido en la historia de las finales de la Copa del Rey.

Este gol sentó como un jarro de agua fría para los de Simeone que se veían por debajo. Con la sensación de ir contracorriente desde el inicio, los rojiblancos intentaron igualar la intensidad por medio de varias jugadas en la banda izquierda. Ademola Lookman encaró en varias ocasiones con éxito a Aramburu para avisar a la defensa realista.

Sin pasar mucho tiempo en desventaja, el extremo nigeriano igualó el marcador en el minuto 18. En una combinación entre Griezmann, que pudo jugar su última final europea, y Lookman, el africano sacó un latigazo cruzado desde la frontal que acabó al fondo de la red. Sin embargo, a pesar de este gol, los madrileños no cogieron el dominio del encuentro.

Durante el resto de la primera parte, la Real Sociedad intentó volver a tomar ventaja. Aunque no dispusieron de ocasiones bastante claras, los vascos aprovecharon su oportunidad en el minuto 42. En un centro lateral en la banda derecha, Guedes se adelantó a Musso para cabecear fuera. No obstante, el portero argentino golpeó en el intento de despeje al portugués y el árbitro señaló penalti. El lanzamiento lo efectuó Mikel Oyarzabal que no falló en su cita con las finales, al haber marcado en todas las que ha disputado en su carrera profesional.

Con el 1 a 2, el partido llegó al descanso con la necesidad del Cholo Simeone de aumentar el ritmo del partido para igualar la intensidad txuriurdin.

Julián Álvarez igualó para creer en la remontada final

En la segunda parte, Juan Musso tuvo tiempo para descansar porque el Atlético de Madrid asedió a la Real Sociedad para buscar el empate. Pese a que los colchoneros no tuvieron problemas para encerrar a los donostiarras, al equipo que ejercía de local le faltaba la precisión final para conseguir el 2 a 2. De hecho, los minutos pasaban y los nervios y desesperación crecían a la vez que los de Matarazzo se veían con la Copa bajo el brazo.

Sin embargo, el arreón final de los rojiblancos dio sus frutos. En el 82, Nico centró al otro lado para que Llorente diese un pase a Julián Álvarez. La Araña se hizo un espacio, mientras mareaba a la defensa, para fusilar a la portería de Marrero y desatar la locura en el Gol Norte del estadio sevillano. Con este gol, los de Simeone intentaron aprovechar el duro golpe para sentenciar y completar la remontada.

El gol de la victoria colchonera estuvo muy cerca de llegar hasta en tres ocasiones antes del final de los primeros 90 minutos. En la jugada predilecta rojiblanca, Llorente puso un centro raso a Baena que mandó el balón alto en una ocasión clarísima. No obstante, en caso de que la pelota hubiera entrado en la portería, el gol lo habrían anulado por fuera de juego del almeriense. En otra ocasión muy clara, se filtró un pase a Johnny Cardoso que Marrero sacó una mano prodigiosa para evitar la derrota txuriurdin.

Por último, en la última acción del partido, Julián tuvo una falta desde la frontal, muy parecida a la que embocó contra el Barcelona hace diez días, que se estrelló en la barrera. En el rechace de este disparo, Marcos Llorente empaló de volea y el disparo se marchó rozando el palo. Con esto, los 90 minutos reglamentarios finalizaron y la final se marchó a la prórroga.

El cansancio condenó a los atléticos en la prórroga

En la prórroga, los rojiblancos hicieron un amago de mantener el dominio para impedir que la Copa se tuviese que decidir en los penaltis. La ocasión más clara en el tiempo extra llegó en las botas de Julián Álvarez que clavó un disparo cruzado desde la frontal del área a la escuadra y desviando el travesaño este disparo.

No obstante, el esfuerzo realizado contra el Barcelona hace unos días lastró durante estos minutos a un equipo que empezó a resguardarse de las contras realistas. En algunas de estas, los txuriurdin se acercaron al gol con la entrada de Oskarsson y Kubo.

Los minutos pasaban y el gol decisivo no llegó por lo que Javier Alberola Rojas señaló el final de los 120 minutos y todo se iba a decidir en la tanda de penaltis.

Unai Marrero se viste de Arconada

Como ocurrió en el único precedente en finales entre ambos, La Cartuja iba a dictaminar el campeón en la tanda de penaltis. Una tanda que arrancó lanzando Alexander Sorloth. El delantero noruego no acertó en el disparo y Marrero desvió con la pierna el primer penalti. El desastre rojiblanco aumentó con el segundo lanzamiento que asumió Julián Álvarez. El lanzamiento del argentino lo adivinó el portero donostiarra que acercaba el título nuevamente a San Sebastián.

Aunque Musso paró el penalti a Oskarsson y el resto de penaltis atléticos acabaron al fondo de la red, Pablo Marín no se puso nervioso en el último penalti para clavarlo cercano a la escuadra y conseguir la cuarta Copa del Rey de la Real Sociedad. Una euforia txuriurdin que no tuvo final en el resto de la noche con la que se aseguraba una plaza europea para la próxima temporada. Un título que consagra la extraordinaria temporada de Rino Matarazzo al frente de la Real Sociedad en este 2026.

En el otro lado de la moneda, la crueldad se apoderó de nuevo del Atlético de Madrid. Los madrileños volvían a perder una final y las lágrimas se mostraron en aficionados y jugadores colchoneros, como Koke, Giuliano, Pubill, Molina o Julián Álvarez. Una caída muy dolorosa de la que el club se tiene que levantar ante la cercanía de las semifinales de la Champions League contra el Arsenal.